Primeros días de ruta. Marruecos.

Drone Marocco

No es la primera vez que visitamos Marruecos, pero aún y así no nos ha dejado indiferentes. Tiene algo que te cautiva, algo que te engancha. Quizá sea su gente, siempre atentos, siempre con ganas de ayudarte (en ocasiones a cambio de algún Dírham), siempre regalándonos una sonrisa. Quizá la comida, esa mezcla de especias, de sabores, de olores. Quizá sea su diversidad de paisajes o sus ciudades imperiales. O todo al mismo tiempo, quien sabe.

Cruzamos desde Algeciras con un fuerte temporal de mar. Pasar la frontera una vez desembarcamos en Ceuta fue bastante fácil, todo muy lento y desordenado, como era de esperar, pero sin ningún problema.

Pusimos rumbo, entonces, a nuestro primer destino (y primera gran sorpresa): Chef Chaouen.

Ninguno de los dos habíamos estado allí antes, así que descubrimos juntos este precioso pueblo al norte del país. Nada más llegar, nos invadió el verde increíble de las montañas, un verde casi fosforito, avivado gracias a las fuertes lluvias de los últimos días. Y la de los siguientes, porque otra cosa no, pero agua hemos visto prácticamente todos los días desde que llegamos a Marruecos.

El mal tiempo nos tenía un poco agobiados, no podíamos disfrutar del sitio como nos gusta a nosotros, recorriendo sus calles. Vaya, podíamos, pero la lluvia nos calaba enteros. Lo bueno es que nos dio la oportunidad de conocer a fondo una parte muy importante de la rutina de la gente del pueblo. Nos sentábamos por la mañana a tomar un buen té a la menta en una terraza viendo pasar las horas, contemplando la marea de gente que iba y venía, los burros cargados, los vendedores de paraguas, los gatos ronroneando en busca de comida, los grupos de turistas japoneses cámara en mano, hombres entrando y saliendo de la mezquita… La verdad es que fue interesante. Y divertido. Lo supimos disfrutar con una calma bastante atípica en nosotros. Esto pintaba bien!

Y entonces, salió el sol. Y con él, brilló el azul hasta en el último rincón del pueblo. Azules, mejor dicho. Las calles vestían de todas y cada una de las tonalidades de este precioso color.

Chaouen tiene esa autenticidad especial de un pueblo que todavía no ha sido invadido por el turismo. Cada vez hay más gente que lo visita, eso es cierto, pero no es como en Marrakech o Fez, que no puedes andar dos pasos sin encontrarte un guía liderando a un grupo de turistas con el paraguas alzado. En Chaouen es diferente, el ritmo es distinto, y perderte por sus calles, descubrir todos sus recovecos, charlar con su gente…es realmente un regalo.

Después de 4 días conociendo el pueblo y sus alrededores, nos pusimos en marcha dirección Fez, la primera ciudad Imperial en nuestra ruta.

Tenemos que reconocer que dejar la paz de Chaouen y meternos de lleno en la medina de Fez nos resultó un poco estresante. Estrés hasta el cabreo máximo. Suerte que jugaba ese día el Barça y pudimos sentarnos relajados en una cafetería a ver cómo ganaban. Las victorias siempre nos arreglan un poco el día, ya ves tú qué chorrada, pero realmente nos sentó bien parar y ver algo conocido en la pantalla.

Después de eso, nos dejamos seducir por los encantos de la ciudad. Recorrimos sus callejuelas, atravesamos los zocos, comimos tajine de ciruelas y almendras, nos relajamos tomando té a la menta… Por aquí todavía hay zonas “auténticas” entre tanta masificación, algo muy difícil de mantener a día de hoy.  Fez es muy bonita, mucho, pero realmente hemos notado un aumento del turismo preocupante y es complicado dar un paso sin que algún tendero te aceche, o sin que te avasallen en los restaurantes para que entres a comer.

Aprovechamos la estancia en la ciudad para dejar el coche en el mecánico, cosa que os recomendamos si tenéis la necesitad de alguna reparación o una puesta a punto a buen precio, os podemos pasar contacto del taller, escribidnos para el contacto!

De allí hicimos una pequeña incursion a la otra ciudad imperial; Meknés y sus restos romanos Volubilis, a unos 20km. Ambos lugares se pueden visitar en unos 3 días, Meknés como ciudad conserva la tranquilidad de no estar alterada por el turismo, y pasear por su mercado y su zoco con sus ciudadanos que ayudan cuando te ven perdido entre las estrechas callejuelas con cara de: ¿y ahora hacia dónde vamos?

Volubilis fue uno de los principales asentamientos romanos que gobernaron las tierras de Marruecos cuando no se llamaban ni Marruecos. Si te interesa la historia romana, por poco que sea, vale la pena hacer la escapada y ver el entorno de Volubilis y la propia ciudad y, como siempre ocurre en estos sitios, transportarnos por unos segundos a ese lugar, en aquella época… El arco del triunfo muy bien conservado,  los baños de suelos llenos de mosaicos, las columnas del templo, la puerta de Tanger…

De Meknes viajamos un largo día a través de las montañas dirección Tinerhir. El paisaje, si os gusta el territorio de alta montaña, es espectacular: pequeñas aldeas, fauna, lagos, ríos, e incluso restos de nieve… nos gustó en especial ya que, salvando las distancias, tiene un pequeño parecido a Nepal.

En Tinerhir dormimos en el Hotel Tumbuctú propidad de Roger Mimó, autor de varias guías y mapas de Marruecos y además antiguo vecino de nuestra localidad. Después de un rato charlando con él, le pedimos consejo de experto sobre rutas para hacer por la zona, y, acertadamente, nos recomendó recorrer la pista que conecta por arriba las Gargantas del Todra y las Gargantas del Dades, una pista para hacer en 4×4 y no indicada para cualquiera. Podéis contactar con Roger sin problema, consultarle actividades a hacer o pedirle recomendaciones, seguro que os da algún buen consejo.

Volviendo a la ruta, simplemente nos encantó! Tiene una belleza extraordinaria y, además, es el paraíso para los escaladores! La pista nos lleva por los dos cañones y nos hace subir hasta unos 2000m de altura, en ocasiones transcurre por el mismo caudal del río seco, impresionante! os dejamos alguna foto para que podáis haceros una idea.

Y de pista entre gargantas a carretera de curvas entre montañas en dirección a Marrakech.

Lo cierto es que se nos hizo un poco fatigoso este trayecto. A pesar de que el paisaje era realmente bonito, entre montañas y con vistas al Toubkal, creo que nos encontramos a todos los autobuses y a todas las caravanas de franceses a nuestro camino. A Todos.

Llegamos a Marrakech sabiendo lo que nos íbamos a encontrar, no era nuestra primera visita (esta vez sí puede que la última, aunque nunca se sabe…) así que intentamos cargarnos de paciencia para que no nos agobiaran en exceso. Por ese mismo motivo, buscamos un Riad fuera de la Medina y a unos 10 minutos de la plaza Djemaa El Fna, la más popular de Marrakech. Los nervios nos vencieron un poco al encontrarnos en medio del barullo, con todos los coches pitando, la gente cruzando sin mirar, el gps que nos metía en una calle contra dirección, los niños pidiendo dinero para aparcar el coche en ese trozo de calle… un follón.

Pero llegamos al Riad Rose du Desert y la sonrisa de los chicos en la recepción nos devolvió la fe en la ciudad.

Nos relajamos un rato en la habitación hasta que estuvimos listos para salir a la calle.

Y os preguntaréis…si tanto os agobian las multitudes y ya sabéis cómo es Marrakech, ¿para qué narices volvéis? Buena pregunta. Los dos queríamos evitar pisarla, sabíamos que no era lo que buscábamos en nuestro viaje, pero lo cierto es que no puedes plantearte una travesía por Marruecos sin visitar su ciudad estrella, Marrakech es ineludible.

 

Eso sí, como ya la conocíamos, nos lo tomamos con la calma perfecta de los que no tienen prisa por verla ni por encontrar esa ganga de piel en alguna de sus tiendas del zoko. Nos pasamos los dos días caminando tranquilamente por la Medina, haciendo fotos, charlando con los artesanos del zoko, bebiendo zumo en alguna terraza, impregnados del olor a mezcla de especias y a piel curtida… sin prisas, sin agobios, Marrakech es genial.

Repusimos fuerzas y otra vez a la carretera, cruzando los últimos kilómetros de Marruecos para llegar al Sahara Occidental. Y de allí, a Mauritania. Os lo explicamos en nuestro próximo post, NO OS LO PERDÁIS 🙂 🙂

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Gracias Rift Valley por vuestro soporte!

 

 

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